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La tromboembolia venosa evitable en pacientes no quirúrgicos

La tromboembolia venosa evitable en pacientes no quirúrgicos

La enfermedad no quirúrgica y la hospitalización aumentan el riesgo de desarrollar tromboembolia venosa, la cual, junto con las complicaciones asociadas, conduce a peores resultados en los pacientes y a una mayor carga sanitaria. La tromboprofilaxis reduce significativamente el riesgo de tromboembolia venosa en pacientes con enfermedad aguda no quirúrgica, y las directrices actuales recomiendan que se administre heparina no fraccionada, heparina de bajo peso molecular o fondaparinux mientras dure la hospitalización o la inmovilización. Otras directrices aconsejan una tromboprofilaxis con estos fármacos durante un máximo de 14 días. Pese a estas directrices, muchos pacientes no reciben una tromboprofilaxis adecuada. Además, la duración de la profilaxis recomendada puede no ser suficiente para asegurar la protección durante el tiempo en que los pacientes presenten riesgo de desarrollar acontecimientos tromboembólicos venosos.


Prevención de la tromboembolia venosa en pacientes con enfermedad no quirúrgica: estudios de fase III en curso

Aunque se ha investigado la administración de inhibidores del factor Xa para la prevención de la tromboembolia venosa en pacientes agudos no quirúrgicos, la demostración de un perfil beneficio-riesgo favorable ha resultado problemática. Se encuentran en curso ensayos clínicos de fase III de gran tamaño que investigan los resultados clínicos de rivaroxabán y betrixabán en esta población de pacientes


Tromboprofilaxis en pacientes con enfermedad no quirúrgica: estudios recientes de fase III

La tromboprofilaxis a corto plazo se recomienda en pacientes agudos no quirúrgicos para reducir el riesgo de desarrollar tromboembolia venosa durante la hospitalización. Aunque la tromboprofilaxis tras cirugía ortopédica mayor se recomienda tras el alta hospitalaria, no es este el caso para los pacientes con enfermedad no quirúrgica, en los que la tromboprofilaxis se recomienda solo mientras dure la hospitalización o la inmovilización (o durante un máximo de 14 días en algunas directrices). Por tanto, los pacientes pueden continuar presentando riesgo de acontecimientos tromboembólicos venosos durante semanas o meses tras la hospitalización. El beneficio de la tromboprofilaxis con inhibidores directos del factor Xa e inhibidores directos de la trombina tras una artroplastia de cadera o rodilla programada está en la actualidad bien establecido; sin embargo, ha sido más difícil identificar a partir de los estudios clínicos los grupos de pacientes con enfermedad no quirúrgica que se beneficiarían de una prolongación de la tromboprofilaxis.